El equipo italiano ha dejado salir a la luz pública su disconformidad con los cambios hechos a la máxima categoría así como con los nuevos equipos, en un artículo publicado en su página web. La columna ataca directamente a la FIA por sus políticas de incentivar la llegada de nuevas escuderías, afirmando que hubiese sido más apropiado haber hecho más para que los constructores oficiales permanecieran en la F1.

“De los 13 equipos que fueron aprobados para este campeonato (2010), a la fecha sólo 11 han respondido el llamado, haciéndose presentes en la pista, algunos más tarde que otros y algunos han hecho pocos kilómetros y otros más”. A propósito de los recientes esfuerzos realizados para salvar la participación de Campos, el reporte indica: “Beneficiados (Campos) por una repentina inyección de capital de un caballero blanco, bien acostumbrado a este tipo de rescates de último minuto”.
Aunque las peores criticas se las llevó el proyecto de equipo USF1, el portal dice: “El equipo número 13, USF1, parece haberse escondido en Charlotte, North Carolina, para la desdicha de algunos, como el argentino José María López, quien creía que tenía todo resuelto para ingresar a la F1 y ahora debe empezar todo otra vez. Increíblemente, todavía tienen (USF1) la imprudencia de afirmar que todo está bien y que no hay ningún inconveniente”. Ferrari sugiere que para comunicarse con Peter Windsor y Ken Anderson (responsables del equipo estadounidense), hay que llamar a “personas extraviadas”.
Tampoco hay una muy buena impresión de los serbios del Stefan GP. “Primero se enfrascaron en una batalla legal contra la FIA y ahora recogen los huesos de Toyota en su lecho de muerte. Tienen alguna gente a bordo los cuales tienen un pasado lleno de escándalos (se refieren a Mike Coughlan, el hombre acusado de espionaje, el cual fue contratado por Stefan), ellos están ahora esperando alrededor, para reemplazar a cualquiera que se caiga del juego.”
Acusan a la FIA por haber iniciado toda esta serie de dificultades, manifestando que la rectora del deporte motor lanzó una especie de “guerra santa” contra los constructores, que sólo resultó en el abandono de BMW y Toyota, en dos nuevos equipos con serios inconvenientes para empezar la temporada y un tercero (Stefan) siendo empujado por una “mano invisible”.
Aun está por resolverse la participación de Campos, aunque en las últimas horas parece haberse encontrado una salida por una fuerte entrada de dinero, mientras que la operación USF1 parece estar llegando a su final, al no encontrar apoyo y ver cómo sus más cercanos socios se alejan al ver el atraso en la estructura del proyecto.

