
Contrario a lo que se creía, no fue el equipo oficial de Lotus el que introdujo el primer patrocinio no asociado al mundo de las carreras de autos en el automovilismo internacional. Colin Chapman adoraba divulgar tal hazaña, pero esta alegación solamente puede ser considerada válida en cuanto a la participación en una temporada completa en un Campeonato Mundial de Fórmula 1.
La primera empresa en aprovechar la oportunidad que surgió con la liberación de patrocinio independiente del ramo de actuación por la FISA fue la empresa de cigarrillos Gunston de la antigua Rodesia, hoy Zimbabue, la que alineó dos coches dotados de logotipos en la parrilla de un GP de Formula 1. La marca Gunston, abrió así el camino con el patrocinio de los pilotos John Love y Sam Tingle en el Campeonato Sudafricano de 1968, abierto a coches de F1 y F 5.000.
¿Acaso los directivos de Guston imaginaban la trascendencia de su participación en esa carrera? Desde ese día, el automovilismo mundial, cambió por completo. Tanto, que hoy en día el sponsor es el que permite mover, en la mayor medida, tanto carreras como programas de promoción y prensa. Así de sencillo.
Y si bien la evolución del automovilismo desde la técnica y el espectáculo es indiscutible, la del marketing asociado al mismo, también lo es, porque hoy en día, la primera carrera, antes de que se enciendan los motores en las parrillas de partida, es la de las marcas para ubicarse en los mejores carros, los mejores equipos, los mejores pilotos.
En esto Philips Morris tiene muchas historias por contar, especialmente la del escandaloso aporte de 100 millones de dólares a la Escudería Ferrari en el año 2.001, para aparecer con Marlboro en los morros de los dos Cavallinos en toda la temporada de la Fórmula 1. Llovieron críticas por doquier, pero al momento del arqueo, el Ferrari de Michael Schumacher fue calificado como el “objeto deportivo” más fotografiado y visto en televisión, lo que le significó un impacto de marca estimado en 5.000 millones de dólares ¿Mal negocio? Los ecos de sus estratégicos y efectivos movimientos publicitarios apuntan a que incluso en la actualidad, luego de varios años de prohibición de imagen de tabacaleras en el deporte, el código de barras que aparece en el morro de los Ferraris, es publicidad subliminal de Marlboro y que es pagada por Phillips Morris.
Nascar es el rey de los patrocinios y de los planes de mercadeo. Para ellos todo es show y la carrera forma parte de la fiesta. Hace 3 años, debido a la fuerte desaceleración económico que afectó a todo el planeta, todos los campeonatos de motor en el mundo decrecieron en todo aspecto y sólo uno creció, en un solo ítem. Fue Nascar y su único crecimiento se registró en los contenidos On line, gracias a sus promociones en minorías crecientes en Estados Unidos, representadas en las comunidades de mujeres, negritudes y latinos. Vea pues.
En Colombia, tal vez el más sólido ejemplo lo ha escrito Pastas Doria, patrocinador por algo más de 2 décadas de todo lo que fuera importante en cuanto a carreras en el país. La marca de los Sesana lo hizo muy bien pues todo el mundo hablaba de “Doria” cuando había carreras, incluso, a los vehículos de competición se las llamaban “los Doria”. Algo muy bueno para la pasta, pero no tanto para el deporte, pues cuando se hablaba de automovilismo, se mencionaba a los espaguetis, no a una marca real de automovilismo.
Uno de los paradigmas a ser vencidos por el TC 2.000 fue justamente ese: Hacerse como una marca de automovilismo. La idea es que cuando se habla de Fórmula 1, se sepa que se habla de automovilismo; que cuando se habla de Nascar se sepa que se habla de automovilismo; que cuando se habla de TC 2.000 se sepa que se habla de automovilismo. Hecha la marca, o relativamente consolidada, las asociaciones de éxito con marcas afines al sector automotriz tenía que venir.
En ese proceso, Shell Colombia y Amortiguadores Gabriel, han sido los que han marcado la pauta, consolidándose como patrocinadores principales por no menos de 3 años consecutivos. Este tiempo, ha sido aprovechado por las empresas y por la organización para desarrollar los programas de comunicación que apuntan a las calidades de sus productos asociados a un “banco de pruebas” que los pone en las condiciones más extremas. La publicidad sin tema no existe y por tanto, probar lubricantes y amortiguadores en parámetros altísimos, les transmite a los consumidores finales que son productos de calidad.
Más allá del estricto campo de los main sponsor y siguiendo las tendencias de marketing de Nascar, la Fundación TC 2.000 Colombia ha generado muchos espacios para que las más diversas marcas puedan anunciar y formar parte en alguna proporción con el gran espectáculo que es nuestro automovilismo. El patrocinio de los campeonatos TC 2.000, TC Junior y Academia TC, participación en televisión internacional, nacional, regional y on line, revista Qualy Magazine, activaciones de marca en centros comerciales y en el autódromo, facebook, twitter, mailing, página web y sección de video en youtube, le han valido a esta organización celebrar contratos, en las más diversas proporciones, con un promedio de 40 marcas al año.
Además de Shell y Amortiguadores Gabriel, son marcas de gran participación en el campeonato Nissan, Pizza 1969, Distoyota, Bodegas Añejas, Whelem – Carrocerías Especiales, Hooters, Speed Channel, Aventuras Extremas, El Deportivo, Telmex, Fotojapón, Canon, San Rafael, Qualitta Arquitectura, Incarpas, el Centro Comercial Bima, Sales TS y el Ejército Nacional de Colombia con su campaña Fe en la Causa. Por su parte los equipos del TC 2.000 son 39 hasta la fecha, con 63 pilotos y 81 marcas diferentes. No hay duda que cada vez que se pone el semáforo en verde, acelera de verdad una feria comercial, multicolor y de mucho impacto.
Todas estas cifras reflejan que la consolidación de la marca es algo cercano y especialmente, que ese campo fértil para las activaciones de marca y la inversión publicitaria se llama TC 2.000, pues si sumamos todos los efectos mediáticos, más los fans que asisten a las tribunas, más los que siguen las carreras a la distancia través de las comunidades virtuales y redes sociales, se concluye que hay un terreno potencial para el visibility y la transmisión de mensajes comerciales de calidad.
Sin pasar la página pero tocando otro terreno, el aspecto deportivo es de demasiado interés y un factor de mucho valor para la penetración en medios de comunicación. Los reglamentos, tanto deportivo como técnico, apuntan a establecer un campeonato en el que haya muchos ganadores y que el nombre del campeón se conozca sólo en la última curva de la última vuelta. Y en eso varios de los pilotos del TC 2.000 pueden reclamar su maestría.
La utilización de todos los circuitos que permite el autódromo de Tocancipá, los lastres por desempeño, el chase, son normas que llenan de dramatismo al campeonato. Aquel famoso lema de Nascar de “Nadie sabe quién va a ganar” (Nobody knows who is going to win) ya se puede aplicar a nuestro campeonato, pues, aunque parezca mentira, a la gran final del año pasado, llegaron 13 equipos con posibilidades matemáticas de salir campeones en la gran final.
En todo este proceso, la celebración del Grand Prix True New Media Marketing Experience y la participación activa de Film Creativa adquiere un valor inmenso, pues más que una carrera, es la presentación de nuestro producto ante los especialistas de los productos, los visores del mercado, los analistas de las tendencias y los factores decisivos a la hora de la inversión.
Este encuentro estaba en mora de que sucediera, pero afortunadamente sucede y en un momento muy importante, justo en la fecha en la que la Fundación TC 2.000 Colombia celebra su carrera No. 150 sin haber registrado accidentes importantes, y en la que el Instituto Nacional del Deporte Coldeportes, anuncia su apoyo institucional a toda la estructura deportiva del TC 2.000.
Producto deportivo, espectáculo, marca, espacios propios y producción in house de televisión y como si fuera poco, ley marco del deporte con beneficios tributarios. Todo está dado para que “pensemos en grande” y le apliquemos el acelerador a los planes de mercadeo e inversión a los eventos del TC 2.000 colombiano, por que como actividad conlleva mucha pasión y los fans siguen con pasión a las marcas que hacen realidad sus sueños.
Por favor señores publicitas… enciendan sus motores!
Tomado de TC 2000 Colombia